DESTINO

DSC_0005_10Con el envión de las manos alcanzó la superficie. La tabla suelta flotando cerca de la orilla. Se sacudió los rulos, nadó. Ni buen surfista. Claro que empezar a los cuarenta no es fácil.

El casino. Un problema que no se quiere atender, de dividendos positivos para algunos, de vidas perdidas para otros. Como el caso de A, nuestro protagonista. Primero el auto, luego el trabajo… la familia. Todo en un año. Su ex lo mandó al centro de ayuda al ludópata, pero el casino siempre ahí, rimbombante, para evitarlo había que tomar un camino largo, difícil. Algunos días lo hacía, otros se dejaba ganar por la pereza. Ahí estaba, en el lugar más lindo, cuatro pisos de arquitectura inglesa clásica, techo negro, majestuoso, irresistible, casi.

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