LA PELOTA DE ROLAND

arco

Tendría que haber empezado a las seis, pero la lluvia y la neblina no lo permitieron. Prendí un pucho y levanté el cuello del impermeable buscando el humo de alguna hamburguesería. Los altoparlantes empecinados en mantener silencio. Quisiera decir que éramos al menos un puñado, pero mi alma gélida estaba sola. Diga que uno tiene esta cosa bien metida, porque era una tarde para estar en casa tapado hasta el cuello. Sigue leyendo “LA PELOTA DE ROLAND”

DESTINO

destino

El envión de las manos contra el piso lo catapultó a la superficie. La tabla suelta flotando en la orilla, los rulos sacudidos, ni buen surfista era. Claro que empezar a los cuarenta no es fácil. Sigue leyendo “DESTINO”

NO FUE UNA TARDE MÁS

vidrio roto

Estampó la jarra de vidrio contra la pared y le dio una piña a la mesa ratona.

—¡Cómo vas a olvidarte de tomar la pastilla!

Samanta miraba hacia la ventana con lágrimas en los ojos, dura como una estatua. Sigue leyendo “NO FUE UNA TARDE MÁS”

CERCA DE LA REVOLUCIÓN

cerca de la revolución

Empiezo el día con ganas de tener un auto, una campera, un celular, pero entro a la oficina solo con puchos que compré en el kiosco de la esquina. Lo apago en el balcón de fumadores empedernidos y vuelvo al calvario. María, una compañera de nariz respingona, se apoya en mi escritorio.

 -Estás loco. Sigue leyendo “CERCA DE LA REVOLUCIÓN”

ÚLTIMOS SUSPIROS DE UNA NOCHE AGITADA

noche agitada

Paredes empapeladas, cargadas de cuadros, una escalera alfombrada con bordes de metal dorado; la araña en el techo y la empleada doméstica juntando chicitos de la mesa ratona. Ramiro, en un zapping frenético frente a la tele, masca chicle con desgano.

A media cuadra Ezequiel, en una casa de similar estilo, se seca el pelo con secador mirándose en el espejo del baño. Sigue leyendo “ÚLTIMOS SUSPIROS DE UNA NOCHE AGITADA”

CUESTIÓN DE TIEMPO

 

futuro

Bajar las escaleras, atravesar la boca del subte, entrar al vagón repleto de hombros y panzas de las siete pm. Año 2122, para ser precisos, mayo, pleno otoño con aires invernales. Los trajes astronómicos, el láser detector de sospechosos, el ultrasonido que da calor a los rostros, las manos; la pipa alimenticia, los zapatos de vuelo…, en fin, lo que usamos todos. Lo bueno es que se viaja seguro, no te sentás porque somos miles, pero los dispositivos musicales ayudan a soportar. Sigue leyendo “CUESTIÓN DE TIEMPO”

EXILIO INTERIOR

exilio interior

 

Martín atendió el teléfono y le dijo que era para él.

—Eyy. ¿Cómo estás? —la voz lejana, latosa de su primo— ¿Cagado de frío? Acá un día espectacular, estamos todos en la pileta, usted quería viajar a Europa, ahí tiene, jódase. Sigue leyendo “EXILIO INTERIOR”

LA NÚMERO NUEVE

la numero nueve

Bajo un radiante sol, la Rubia y yo atamos el trapo al para-avalancha por orden de “Puertita”, el líder de la barra de Excursionistas. El equipo debía ganar para evitar el descenso a la D, y a nosotros nos habían invitado porque les ganamos un picado en el campito del bajo. Brian cuidaba la retaguardia de la Rubia, es que ella se había puesto unos shorts que distraían a cualquiera. Sigue leyendo “LA NÚMERO NUEVE”

PERRO SALCHICHA

PERRO salchicha

Jimena quería que consiguiera un trabajo. Me faltaban pesos para llevarla a cenar, por ejemplo. Por eso el domingo a la noche llegué puntual. El de seguridad me atajó en la puerta y me revisó con una especie de scanner. Le dije que venía a la prueba, me miró con cara de pocos amigos, y llamó por teléfono al responsable del área técnica, la única abierta a esa hora.

-Pasá –me dijo. Sigue leyendo “PERRO SALCHICHA”

DONDE DUERMEN LAS ARAÑAS

Parecía tenerla atada, hacía jueguito con la pelota de papel una y otra vez, pero el viento de la puna la voló al precipicio.

-Juan, vení –lo llamó el padre desde el bar de Don Cosme.

Antes de entrar, Juancito vio pasar el camión de la policía cargado de pelotas. Se sentó y le dijo a su padre lo que quería para su cumpleaños. Sigue leyendo “DONDE DUERMEN LAS ARAÑAS”

LA OFICINA

oficina

Ningún trabajo me sienta bien. Y eso que tuve varios a lo largo de mi mediana vida, si consideramos que estoy en los cuarenta y pico. ¿Qué querés decir, Emanuel? ¿Qué? ¿Querés ser un vago?

No. La vagancia también me cansa y además, con tiempo al pedo, uno empieza a hacer cosas absurdas como pagar para jugar un partido de fútbol. Cuando estás al pedo, hasta coger aburre. Lo peor es que entre las muchas boludeces que pensás, te terminás acordando de que lo único seguro en esta vida es la muerte. Sigue leyendo “LA OFICINA”

FIN DE AÑO EN LA CIUDAD

ventanas

 

Cuando faltaban dos días para fin de año, mi amigo Tony me invitó a tomar un rico vino a su casa. Eso no lo rechazo nunca, aunque llueva o truene. Vivo cerca de la estación, pero desde que me compré el Toyota no volví a viajar en subte.

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LA NAVIDAD DE LUIS

pension

 

Terminaba el año 2001 y Luis se sentía solo, sobre todo porque veía a la gente comprar regalos que presumía serían abiertos entre besos y abrazos al llegar la Nochebuena. Algunos lo tildaban de vago, hacía trabajos de carpintería, pero la mayor parte del tiempo caminaba, miraba hormigas en las plazas, tomaba cerveza. Sigue leyendo “LA NAVIDAD DE LUIS”

EL HOMBRE QUE NO PODÍA DORMIR CON LAS MUJERES

señora

 

Levantó la galera de la mesa y apareció un conejo de ojos rojos. Estaba en su casa con Andrea. La había conocido en un viaje en micro de Mar del Plata a Buenos Aires. Ella sacó el mate y se le acercó. Él no lo podía creer, se sintió un Dios, aunque era feo como el Diablo. Antes de despedirse en Retiro, se animó a pedirle el teléfono. A los tres días la llamó, pero se vieron un mes después. Tomaron café; cuando quiso besarla, ella le corrió la cara. Sigue leyendo “EL HOMBRE QUE NO PODÍA DORMIR CON LAS MUJERES”

AMORES VIEJOS

ABUELOS

 

Hojeó el álbum familiar sentado en el sillón del cuarto; bebió un sorbo de su amado whisky escocés –no podía faltarle aunque su jubilación fuera escasa– y luego dejó el vaso sobre la mesa. En su falda cayó una foto en blanco y negro que mostraba a dos jóvenes sonrientes. La apiló en la cómoda junto al resto. Sigue leyendo “AMORES VIEJOS”

FIESTA DE DISFRACES

disfraz

 

Nunca me gustaron las fiestas de disfraces. No sé bien porqué, pero si me apuraran un poco diría que detrás de una máscara se pierde la identidad. Un amigo me contó que llegó a pasear en moto con una travesti enmascarada –que había conocido en una fiesta de disfraces– y que recién descubrió su verdadero sexo cuando se quitaron la ropa en el hotel alojamiento.

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CLASE DE MUJER

clase de mujer

 

El maître les abrió la puerta y Camilo se sorprendió al ver los pisos de mármol, las paredes impolutas y los candelabros colgando del techo. Avanzaron por entre las mesas ante las miradas de los comensales. Ella llevaba zapatos de tacos altos. A él le habían prestado un pantalón de vestir. Ella tenía setenta; él, treinta. Sigue leyendo “CLASE DE MUJER”

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