EXILIO INTERIOR

exilio interior

 

Martín atendió el teléfono y le dijo que era para él.

—Eyy. ¿Cómo estás? —la voz lejana, latosa de su primo— ¿Cagado de frío? Acá un día espectacular, estamos todos en la pileta, usted quería viajar a Europa, ahí tiene, jódase.

Iván cortó y salió a la terraza. Alrededor, montañas, casas adustas y autos estacionados en la pendiente.

Hacía frío pero no tanto, Tenerife suele tener buen clima.

Martín se le acercó con cigarrillos y le convidó uno.

—No hay agua caliente, te recomiendo bañarte antes de que oscurezca.

—Tampoco tenés heladera ni tele. Sigue leyendo “EXILIO INTERIOR”

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LA NÚMERO NUEVE

la numero nueve

Bajo un radiante sol, la Rubia y yo atamos el trapo al para-avalancha por orden de “Puertita”, el líder de la barra de Excursionistas. El equipo debía ganar para evitar el descenso a la D, y a nosotros nos habían invitado porque les ganamos un picado en el campito del bajo. Brian cuidaba la retaguardia de la Rubia, es que ella se había puesto unos shorts que distraían a cualquiera. Sigue leyendo “LA NÚMERO NUEVE”

PERRO SALCHICHA

PERRO salchicha

Jimena quería que consiguiera un trabajo. Me faltaban pesos para llevarla a cenar, por ejemplo. Por eso el domingo a la noche llegué puntual. El de seguridad me atajó en la puerta y me revisó con una especie de scanner. Le dije que venía a la prueba, me miró con cara de pocos amigos, y llamó por teléfono al responsable del área técnica, la única abierta a esa hora.

-Pasá –me dijo.

-Pero no sé dónde queda.

El tipo volvió a levantar el teléfono (más malhumorado que antes) y pidió que me vinieran a buscar. Me quedé mirando el piso, pensando que me iba a perder “Orsai”, el programa del gordo Bonadeo y Pettinato. Sigue leyendo “PERRO SALCHICHA”

DONDE DUERMEN LAS ARAÑAS

Parecía tenerla atada, hacía jueguito con la pelota de papel una y otra vez, pero el viento de la puna la voló al precipicio.

-Juan, vení –lo llamó el padre desde el bar de Don Cosme.

Antes de entrar, Juancito vio pasar el camión de la policía cargado de pelotas. Se sentó y le dijo a su padre lo que quería para su cumpleaños.

–Una pelota de fútbol.

–Hijo, ya no quedan, no se hacen más…

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LA OFICINA

oficina

Ningún trabajo me sienta bien. Y eso que tuve varios a lo largo de mi mediana vida, si consideramos que estoy en los cuarenta y pico. ¿Qué querés decir, Emanuel? ¿Qué? ¿Querés ser un vago?

No. La vagancia también me cansa y además, con tiempo al pedo, uno empieza a hacer cosas absurdas como pagar para jugar un partido de fútbol. Cuando estás al pedo, hasta coger aburre. Lo peor es que entre las muchas boludeces que pensás, te terminás acordando de que lo único seguro en esta vida es la muerte. Sigue leyendo “LA OFICINA”

FIN DE AÑO EN LA CIUDAD

ventanas

 

Cuando faltaban dos días para fin de año, mi amigo Tony me invitó a tomar un rico vino a su casa. Eso no lo rechazo nunca, aunque llueva o truene. Vivo cerca de la estación, pero desde que me compré el Toyota no volví a viajar en subte.

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LA NAVIDAD DE LUIS

pension

 

Terminaba el año 2001 y Luis se sentía solo, sobre todo porque veía a la gente comprar regalos que presumía serían abiertos entre besos y abrazos al llegar la Nochebuena. Algunos lo tildaban de vago, hacía trabajos de carpintería, pero la mayor parte del tiempo caminaba, miraba hormigas en las plazas, tomaba cerveza. Sigue leyendo “LA NAVIDAD DE LUIS”

EL HOMBRE QUE NO PODÍA DORMIR CON LAS MUJERES

señora

 

Levantó la galera de la mesa y apareció un conejo de ojos rojos. Estaba en su casa con Andrea. La había conocido en un viaje en micro de Mar del Plata a Buenos Aires. Ella sacó el mate y se le acercó. Él no lo podía creer, se sintió un Dios, aunque era feo como el Diablo. Antes de despedirse en Retiro, se animó a pedirle el teléfono. A los tres días la llamó, pero se vieron un mes después. Tomaron café; cuando quiso besarla, ella le corrió la cara. Sigue leyendo “EL HOMBRE QUE NO PODÍA DORMIR CON LAS MUJERES”

AMORES VIEJOS

ABUELOS

 

Hojeó el álbum familiar sentado en el sillón del cuarto; bebió un sorbo de su amado whisky escocés –no podía faltarle aunque su jubilación fuera escasa– y luego dejó el vaso sobre la mesa. En su falda cayó una foto en blanco y negro que mostraba a dos jóvenes sonrientes. La apiló en la cómoda junto al resto. Sigue leyendo “AMORES VIEJOS”

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