Nos deja

Nos deja vacío tristeza

esperanza el alma seca

nos deja recuerdos

amores rencores

nos deja Dios sin consuelo

nos deja alegría magia sabiduría

nos deja rebeldía consecuencias hidalguía

nos deja truncos amorfos llenos de llanto

que por estas horas debe inundar la Bombonera

nos deja sin remedio pero plenos de belleza

de lucha de pueblo

de mirar a los ojos erguido pecho inflado

empastillado o vivo

nos deja el más grande

el más vivo

el más emocionante

el más argentino.

Ad10s

Los lunes

Los lunes

hago negocios

con la vida

travestida

en escarapelas

de algodón.

Mi bandera

es la cocina

de tu bacon, cabrón.

La madre no afloja

la paz se moja

le damos otra oportunidad al espíritu navideño

y nada.

Los dientes hincados

en el prostíbulo de tu corazón.

La alegría es esa cortina gris

que cuelga de tu corbata

y acobarda mi oficina

un lunes igual al otro

y al otro

a todos los lunes de mi vida.

La visualidad en el texto

Voy a hablar de escribir con imágenes, de la visualidad de los textos, de escribir con los cinco sentidos. Vamos por partes.

Escribir con imágenes es un concepto básico de la escritura de guiones de cine y tv, pero se aplica perfectamente a la buena literatura. Alguna vez habrás escuchado “es como si lo estuviera viendo, como si estuviera ahí”. Cuando alguien lee algo y siente eso, es porque el texto está bien escrito, logra “meter” al lector en la historia. ¿Y cómo se logra eso? Escribiendo con los cinco sentidos. ¿Y cómo se logra escribir con los cinco sentidos? Escribiendo poesía. Sí, aunque hoy en día parezca una práctica en desuso, desarrollar el hábito de la poesía es vital para cualquier escritor que se precie, o al menos que desee que sus escritos huelan, se puedan vivenciar de una manera concreta en la imaginación del lector. Un ejemplo de la novela de Mairal, Una noche con Sabrina Love: “El calor de la noche era el aliento de un animal inmenso”. Podría haber escrito: “hacía mucho calor”, pero vamos a coincidir que su metáfora nos hace sentir de manera más vívida la temperatura de esa noche.

Para lograr que nos surjan estas ocurrencias a la hora de expresarnos, conviene practicar poesía, es ahí donde desplegamos la mayor gracia de este oficio, donde nos despegamos de escribir, digamos, “la lista de los mandados”, porque escribir es algo que hacemos cada día, pero solo cuando podamos decir algo así: “Le parecían movimientos sin sentido. Como ver a alguien limpiando la cubierta de un barco que se hunde”, (otra vez, Mairal) estaremos escribiendo poéticamente.

Si al principio te resulta complicado, no te desalientes. Con el tiempo irás mejorando, es importante conseguirlo para que tu texto capte la atención de tus lectores. Sobre todo para que se disfrute al leerlo y no sea tedioso como una monografía de facultad o la sentencia de un juez.  

El travestismo a la hora de escribir.

Para escribir hay que travestirse, solía decir mi mentor literario y nos daba como tarea realizar un relato con el sexo cambiado, es decir, a los hombres nos hacía contar una historia desde el punto de vista de una mujer y viceversa.

Es un buen ejercicio, casi fundamental a la hora de soltar la mano. Yo suelo bromear diciendo que los escritores somos los primeros travestis. Es interesante el resultado de ponerse en la piel del sexo opuesto. Salen cosas sorprendentes.

Considero que sirve usar situaciones o recuerdos de personas cercanas. En mi casa de la infancia había una empleada doméstica que se llamaba Elida. Cuando escribí mi cuento Amores viejos (un amor no confesado entre un ama de llaves y su patrón) usé algunas cosas que recordaba de su forma de vestir y andar. El resto lo inventé, por supuesto, pero apelar a personas de nuestro entorno ayuda a darles carnadura a los personajes.

Más importante aún es la observación. Siempre digo que los escritores somos curiosos silenciosos. Me gusta ir a tomar café a los bares para escuchar conversaciones ajenas y mirar gestos, actitudes, comportamientos. Siempre voy con mi cuaderno y mi lápiz y me vuelvo con el comienzo de un cuento o al menos con una idea que más tarde o más temprano terminará plasmada en una historia.

No hace falta recorrer el mundo para tener material con el cual construir un relato, pero sí es necesaria la curiosidad y la observación. El detalle es fundamental. No la copia exacta, apenas los rasgos fundamentales que desnuden el alma de los personajes.

Vargas Llosa dice que por más que se use la historia personal, la literatura siempre es inventiva, ficción. Por un lado va la realidad, por el otro la palabra escrita. Siempre. Así que no temas y cuenta lo que quieras sin temor a las acusaciones familiares. De todas maneras las tendrás. Sobre todo cuando estés por el buen camino. Es decir, el de la buena literatura.    

OTRA VEZ

Desperté con netflix en el cerebro

la lluvia ya había apagado las llamas de mi fuego

en verdad, mi vida últimamente es un aguacero

la cena fue distante

tus emojis por un lado

mis reuniones imaginarias por el otro

la moza, una diosa pretensiosa,

trajo el postre en silencio

el amor, a dos cuadras de distancia,

nos jugó una broma macabra

si vuelvo a verte

quiero que sea en un desierto

sin viento

y con tiempo

en una época prehistórica

donde nos estudiábamos mirando el salero

pero tocándonos los dedos.

¿Está todo inventado en literatura?

Una primera impresión podría decir que sí, pero momento. Si hablamos de los temas es probable que haya millones que ya fueron escritos, por lo tanto pareciera ser complicado encontrar originalidad. ¿Pero, y si hablamos de las formas? Al igual que las personas, cada relato es único, los distinguimos por la manera en que es contado y no por la temática. Por más que se trate de un policial clásico, cada autor pondrá su impronta a los personajes, entonces esa obra será original.

Aunque uno crea que está copiando al imitar el estilo de un autor consagrado, siempre habrá matices personales que harán del texto algo único y personal. De lo contrario, ya no valdría la pena leer a los nuevos autores.

Por eso, yo no me preocuparía tanto por buscar originalidad en la temática. Hay escritores que tratan de lucirse en ese aspecto, y terminan escribiendo algo insulso, sin lo más importante, la esencia, la sensibilidad que vuelca cada persona a la hora de escribir.

Aprovecho para agregar que deberíamos dejar de preocuparnos por pertenecer a la casta de escritores publicados por las grandes editoriales. Hoy en día, con la existencia de internet, se pueden encontrar textos maravillosos perdidos en la red a bajo costo o gratis.

Si hay algo bueno en la tecnología, es que nos da la posibilidad de expresarnos con libertad como nunca antes en la historia, sin tener que pedirle permiso a nadie (entiéndase al editor).

Así que te invito a que armes tu camino sin preocuparte por el qué dirán, escribe lo que sientas y sin culpa. Eso sí, ocúpate de que esté bien escrito, en eso debes ser muy exigente, por respeto a tu obra y al lector.

Bukowski decía que si tienes que tener la aprobación de tu familia para escribir, estás liquidado. Al viejo le fue bien, hagámosle caso.

Costanera china

La imaginación me dice que te siga

en vuelo rasante

la desidia me lo impide

con el deseo levanto vuelo otra vez

veo la escarcha en los campos plenos

sigo viaje tranquilo

ojalá nunca me quede sin frenos

pero si pierdo las alas del deseo

y me empantano en el lodo

no me sueltes las manos

y si lo haces

te veré del otro lado del mundo

en un carrito de la costanera china

comeremos lo de siempre

amor con espinas

parados

bajo un aguacero

incómodos

de la manera que siempre nos gustó.

Cómo hacer una descripción

Recuerdo mi primera clase de periodismo, el profesor puso una pelota sobre el banco y nos pidió que la describiéramos, algo que en un primer momento me pareció sencillo, pero cuando leyó nuestros trabajos, estaban mal. Es que casi todos nos pusimos a describirla hasta el mínimo detalle, generando una larga y aburrida enumeración de partes del balón.

El secreto de la descripción es brindar al lector algunos pocos elementos para que él pueda hacerse una idea de la escena o de las características del personaje. Pero no necesita que le menciones cada rasgo del cuerpo.

Por ejemplo, debemos mencionar si el personaje es alto o no, si esto hace al desarrollo de la historia. Si su altura nunca entrará en juego en el relato, entonces no es necesario mencionarla.

Otra cuestión a tener en cuenta es diseminar la información de a poco. En una novela tendrás mucho tiempo para volcar detalles que vayan enriqueciendo al personaje, no es recomendable que lo hagas todo junto.

Sería algo así como dar pinceladas que generen un ambiente, una atmósfera que infiera al lector cómo es el lugar donde se ubica la acción.

Los escritores principiantes dedican muchas páginas a describir con lujo de detalle la indumentaria y los rasgos físicos de los personajes. Lo correcto sería mencionar factores que distingan al protagonista y, sobre todo, hacerlo mientras se lo muestra en acción, para que no sea una descripción fría y fofa como la que hice yo en mi primera clase de periodismo.

Recuerda que describir no debe entorpecer el avance del relato. No te apures a mencionar esa peculiaridad tan destacada que tiene el protagonista de tu historia. Te digo más, lo ideal sería que el lector la descubra sin que se la menciones explícitamente.

BORRACHERA DE SONIDOS

Borrachera de sonidos

palabras con palmeras

robots desinflados en el desierto

escalofríos veraniegos

un espíritu errante

desafía mis huellas

te alejas, doncella caminante

voy detrás de tus desplantes

una esperanza con panza de ballena

la dolorosa pasión esconde canciones malevas

la botella es una esquina en Si bemol

que escucho en sueños con elefantes

Y si despierto sin ti

tímidamente, suena escalofriante

pero no me alejaré

aunque cueste olvidarte.

MENOS ES MÁS

Decíamos en el post anterior que menos es más, y esto creo que es algo que ya nadie discute. Si puedes decir lo mismo de una manera más sencilla, clara y corta, va a resultar mejor para el lector. Y recuerda que ese es nuestro objetivo, facilitarle la lectura a quien tuvo el decoro de elegir nuestro texto, sobre todo hoy en día que hay mucho por consumir y no tanto tiempo.

Eso no quiere decir escribir sin verbos ni adjetivos. Tampoco te pases con la brevedad. Borges decía que si las frases eran demasiado cortas, parecían pan rallado. Y no queremos que le suceda eso a nuestro relato.

Deberías pensarlo como si estuvieras componiendo una canción, las melodías no son uniformes y monótonas (¡solo las aburridas!), con los textos pasa lo mismo. Hay que buscar el ritmo. Por ejemplo, si escribes un párrafo un poco largo, puedes hacer otro extenso, pero el tercero, o el cuarto debe ser breve. Dejemos tomar aire al texto y al lector.

Te recomiendo lo siguiente: leer en voz alta lo que has escrito. Mi maestro me decía, “si al leerlo te trabas o suena mal, debes escribirlo de otra manera”.

¿Recuerdas los tocadiscos? Bueno, si salta la púa es porque algo no está bien, entonces debemos volver a trabajar el texto. Siempre se puede mejorar lo que escribimos, después de todo, ese es nuestro trabajo ¿no?

AMOR MODERNO Y SILENCIOSO

dos de cada tres hombres te aman

dos de cada tres hombres te odian

dos de cada tres hombres te buscan

uno solo se animó.

dos de cada tres hombres te desean

quieren poseerte, adorarte en la cúspide celestial

dos de cada tres hombres no saben nada

uno solo se animó.

vos lo pusiste en la órbita actual

y te fuiste a tomar cerveza con amigas

enarbolada en la bandera de la libertad

¡qué más puedo hacer que amarte desde mi silencio sepulcral!

no soy el que se animó

guardo mis chances en el bolsillo interno de mi pantalón

cerca de ahí

donde habita la pasión.

CUIDADO CON LOS ADVERBIOS

Si queremos contar historias, por más buena que nos parezca, tenemos que saber redactar. Es decir, armar frases ordenadas que no entorpezcan la lectura. No alcanza con evitar que se aburra, hay que facilitarle la lectura a quien tome nuestro relato. Dicen que lector que se va, no vuelve. Y es cierto. Por eso debemos releer nuestro texto seis o siete veces antes de darlo por terminado. Siempre vamos a encontrar algo para mejorar. El problema de comunicar con la escritura, es que una misma cosa se puede decir de varias maneras, con lo cual, el oficio nos obliga a buscar la mejor forma de hacerlo, antes de dar a conocer el texto.

En literatura, menos es más. Por lo tanto, son preferibles las frases cortas a las largas. Por ejemplo, “rápidamente”. Es preferible poner “muy rápido”. O mejor aún, solo “rápido”.

Hay autores que escriben casi sin usar signos de puntuación, pero son consagrados de la talla de Saramago o Cortázar. En Rayuela hay páginas enteras sin una coma, pero es un estilo de alguien en la cima de su carrera.

Por eso, si recién estás empezando, te recomiendo cumplir con las reglas. Para romperlas, primero hay que demostrar que uno las conoce al dedillo.  

HABLEMOS DE LOS DIÁLOGOS

Para algunos resulta lo más difícil de realizar a la hora de contar una historia. Quizás porque los piensan de manera racional, quieren lucirse con frases grandilocuentes o, simplemente no saben qué decir y terminan poniendo cosas de relleno, como “Hola, ¿qué tal estás?

Los diálogos se arrancan empezados y se dejan inconclusos, es decir, se cierran antes de tiempo. ¿Y por qué es esto? Porque así hablamos en la diaria, así nos comunicamos cuando vamos a la verdulería o hablamos con los amigos. Y así debería ser cuando nuestros personajes hablen en la historia, a no ser que estemos contando un encuentro de diplomáticos en las Naciones Unidas.

Los diálogos también se pueden usar para dar cierta información, pero no habría que abusar de esto para que no suene forzado. Algunos hacen que el personaje secundario describa alguna característica o valor del protagonista de la historia.

Lo más importante es que los personajes estén bien construidos, sean sólidos y con carnadura, si esto sucede, ellos mismos te pedirán hablar cuando sea necesario, es algo que debería salir de manera natural. Si los fuerzas a hablar se notará y quedará acartonado. ¡Déjalos insultar alguna vez, todos lo hacemos en nuestra vida diaria!

Hasta la próxima.

HIPNOTIZADO

Bajo la luna

tu pelo enmarañado

la guitarra de sombrero

la sonrisa de Botero.

El mar es ciego

usa tu belleza de señuelo.

llueven medusas armónicas

y petulantes

testigos de mi amor exultante.

Borras la sonrisa

los martes de carnaval

las tardes bajan deprisa

la brisa

los prismas alucinan

al verte despierta

tu aroma hipnotiza

al pastor y sus caminos.

Hay hermosos testigos

de la rima dulce y con recuerdos

ninguna tiene la cadencia de tu alma

cuando duerme despierta.

LAS FANTASÍAS DEL AMOR

Desde que la vida

se transformó en oscuridad

desde que los datos estadísticos

me atomizan

y la tele seca mis ojos

y los libros pesan demasiado

he decidido pensar en ti.

Dices que soy egoísta

que pongo mis intereses

por delante de todo.

Tienes razón.

He pasado mucho tiempo

ocupado en la realidad

vos sos mi fantasía más grande.

Si tengo que dejar de comer

para alimentar nuestro amor

lo haré.

Leer para aprender

Volvamos al principio de todo. ¿Qué es escribir? ¿De qué se trata? Todo el mundo escribe diariamente, hoy más que nada en la computadora o en el celular, mensajes de texto, canciones, recados, listas, recordatorios, etc. Sin embargo, uno tradicionalmente podría decir que escribe cuando cuenta historias con introducción, desarrollo y desenlace. Eso es lo que hace un autor, cualquiera sea el formato. Y viene de la antigua Grecia, de la poética de Aristóteles.

Si en tu cabeza, cuando andas caminando por ahí, o hasta cuando estás en una reunión, surgen historias o simplemente personajes que te piden hacer cosas con un final establecido, entonces eres un escritor.

Lamentablemente, cuando uno comienza tiene ideas pero no sabe cómo desarrollarlas en un relato ordenado que el lector pueda entender sin perderse en el camino. Porque a veces la mente va más rápido que la mano, y luego cuando leemos lo escrito, resulta ininteligible hasta para nosotros mismo.

La solución: leer relatos ajenos, leer a autores consagrados, clásicos, leerlos más de una vez, buscar cómo comienza la historia, dónde entra al desarrollo y cómo la concluye (lo más difícil de lograr).

No hay otro camino. Pero no es para siempre.

La estructura es clave

Hablemos de la estructura. ¿Por qué es necesaria? ¿No se puede escribir sin ella? Sí, se puede, pero es como querer retener un poema en la cabeza, en vez de anotarlo en un papel. Quizás para escribir un cuento no sea necesaria, hay menos acciones y personajes, pero si vas a escribir una novela, te recomiendo que armes una estructura, o lo que en cine se llama escaleta. ¿Y qué demonios es una escaleta? Antiguamente se usaban pedazos de cartón para colocar el número de la escena y una breve descripción de la acción. Al final, contarás con decenas de piezas de un rompecabezas, para desparramarlas en la habitación y ordenarlas según la necesidad dramática de la historia. Es una de las partes más divertidas a la hora de armar un relato, el orden de las acciones, los puntos de giro y el clímax.

Pero de esos conceptos hablaremos luego. Volvamos a la necesidad de contar con una estructura. Su importancia radica en que nos ayuda a llevar un orden de los pasos que van dando los personajes. Además nos permite evitar las incoherencias cronológicas.

Y lo más importante. Nos sirve para saber si nuestra historia será un cuento o una novela, porque dependiendo de las peripecias que hayamos pensado para nuestros personajes, dependerá la longitud de la obra.

Por lo tanto, antes de empezar, yo te sugiero que escribas en pequeñas tarjetas el orden de las acciones de tu historia.

Pero recuerda que las reglas están para romperse, cuando estés familiarizado con la escritura de novelas, podrás lanzarte a escribir la historia sin la ayuda de la estructura.

En resumen, todo es cuestión de práctica.

Suelta la mano y déjala ser

Bueno, ya sabemos que tenemos que encontrar nuestro espacio y tiempo de exclusividad para escribir y que no debemos forzarnos si nada sale.

Pero supongamos que aparece la idea, te envuelve una necesidad de sentarte a escribir porque tenés sensaciones que debés volcar al papel, un torbellino te invade y solo se calmará escribiendo. Muy bien, ¿qué hacemos con eso? Porque cuidado, la amiga censura acudirá a vos para reprimirte y frenar tu volcán de sensaciones.

Mi consejo es que no la escuches. Esto lo aprendí viendo la película “Descubriendo a Forrester”, allí está Sean Connery representando a un aclamado escritor con su pupilo delante. Le pide que no se detenga, que vuelque lo primero que le viene a la mente, que no se reprima aunque lo que escriba contenga errores. Luego habrá tiempo para corregir. Eso viene después. Escribir es igual que construir una casa. Los arquitectos no ponen la mesa y los cuadros al principio. Lo primero es levantar las vigas, poner los cimientos, la estructura dura de la historia, describir los hechos, que tu cabeza marque el ritmo de las acciones y pensamientos de los personajes.

Y deberás darte prisa para escribirlo, porque nuestra imaginación es muy generosa pero en cuenta gotas. Te lo dirá y luego se marchará hasta su próximo desembarco al planeta tierra. Por lo tanto suelta la mano y dale rienda suelta a lo que salga. Aunque tu personaje sea un asesino, proxeneta, nazi o corrupto. Aunque sea el mayor de los hijos de puta, escúchalo, déjalo ser, él te llevará a la gloria literaria. De lo contrario serías un mojigato y no hay nada peor que los escritores cobardes.

Tips de escritura 2

Este debería ser el tip 0, en realidad. Porque hoy voy a hablar de para qué sirve escribir o, mejor dicho, ¿vale la pena que lo haga?

Más allá de que no me gusta meterme en cuestiones personales, y cada uno hace lo que le plazca (por no decir otra cosa), creo que antes de empezar hay que dedicar un tiempo a pensarlo. Por supuesto, está quien lo hace como una descarga, una necesidad (ya hablaremos de eso al final de este post, porque es muy importante).

Pero antes, quiero hacer referencia al plan, a la organización. Nadie se levanta un día y dice “bueno, hoy voy a escribir una novela”. Nadie. Por eso hablaba en el tip 1 de sentarse una hora por semana para hacer “nada”, jugar con el lápiz, mirar a la gente, escuchar conversaciones. A veces, creemos que con una idea se escribe un cuento, y no es así de sencillo.

La mayoría de las veces, la idea fantástica se consume en dos líneas. Es ahí cuando comienza el trabajo del escritor, el oficio, digamos. ¿Cómo completo el resto?

Un amigo me decía que a la segunda hoja ya había contado todo. Bueno, eso pasa cuando uno se lanza a escribir sin un plan, sin una estructura.

Pero vamos de a poco. La escritura es densa, suele agobiarnos, la única manera de disfrutarla es acotarla lo más que se pueda. De un poema puede salir una novela de 500 páginas, si se maneja el oficio.

Quiero finalizar este post con un poema de Bukowski que seguramente leíste, y  si no, acá lo tienes. Creo que todo aspirante a escritor debería leerlo:

ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
ó clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

 

Tips de escritura 1

tips 1

Hola, voy a contarte mi experiencia escribiendo, cómo empecé y los pasos que fui dando para lograr escribir tres novelas, decenas de cuentos y cientos de poemas. También guiones, pero esa es otra técnica.

El objetivo es que mis palabras te inspiren y sirvan de ejemplo, no es una receta infalible ni te garantizará el éxito.

Pero puedo decirte que yo empecé sin saber escribir ficción y con el tiempo fui logrando avances importante.

Lo primero que me enseñó mi profesor de escritura fue que encontrara un espacio para mí. Con esto se refería a que sea exclusivo para trabajar en la escritura, al menos una hora a la semana. Es decir, olvidate del celular, de la tablet o de cualquier  cosa que te pueda distraer.

Si te gusta escribir, tenés que empezar a tener tu espacio para eso.

No importa si te sientas en un bar y nada te sale. Al menos procura hacer un garabato en el papel, escribir lo que se te ocurra aunque te parezca que no tiene sentido. Muchas cosas que en un primer momento crees que no usarás, luego te pueden servir.

Eso sí, debes asumir un compromiso con vos mismo de que durante esa hora que elijas en la semana, sea solo para vos. Sé que suena a poco, luego le irás agregando más duración, pero es preferible empezar así y no abrumarse de entrada.

Bueno, ese fue mi primer paso. Ir a un bar y sentarme a intentarlo durante una hora a la semana.

Espero que te sirva.

Guido

 

 

TRAICIONES

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La discusión estaba planteada. Los muchachos, reunidos alrededor de la mesa, tomaban café, ginebra y fumaban. Abrió el juego Gonzalo, vendedor de seguros y coleccionista de banderines: “La peor traición es la amorosa. Supongan que le digo a mi mejor amigo, a vos, Carlitos, por ejemplo, –Carlos lo miró asustado– es más te recontra prometo, te juro por mis hijos que nunca voy a tratar de levantarme a tu mujer; no te digo que no le voy a echar un ojo, pero voy a reprimirme en caso de que algo me pasara con ella. Pero resulta que un día, no sé, pónganle tres meses después, o menos si quieren, me rajo con su mujer –Carlitos ahora lo miraba aterrado– ¡Terrible! Es la peor de las traiciones”. Sigue leyendo «TRAICIONES»

TRISTE JUEGO FINAL

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Estoy tan turbado que no sé por dónde empezar a contar, a descargar, a eludir para salvarme. La pluma me pesa entre los dedos temblorosos. Así no se puede, los leo a ellos y no se puede, y luego me acurruco en la cama a llorar y podría decir tantas cosas de ese llanto pero para qué si es tan bueno “Llorar a lágrima viva”, que ni vale la pena intentarlo. Claro que traté, no vayan a creer que soy un vago en busca de compasión. Sigue leyendo «TRISTE JUEGO FINAL»

PRIMERAS ARMAS

primeras armas

Como puedo verla sólo los domingos, tratamos de sacarle el mayor provecho al día. Es mi única hija, y su madre se las ha ingeniado para complicar nuestra relación. A pesar de todo, Mica me admira, conmigo se divierte, la pasa bien. La quiero mucho. Sus lugares preferidos son el parque Güemes, la Costanera y el Aeroparque. Le gusta mojarse cuando llueve, es una niña valiente, no sé a quién salió, yo soy un tipo urbano, y la arpía una intelectual de pacotilla que apenas sale de su casa. En cambio Mica es como esos duendes de las películas que parecen quietos pero cuando te das vuelta desaparecen. Sigue leyendo «PRIMERAS ARMAS»

UN RECUERDO

TELEJUEGOS

Hay ciertos hechos en la vida que uno no olvida. Yo debo tener tres o cuatro, tal vez un par más. Me refiero a esos que cada tanto toman por asalto nuestra memoria. ¿Pero por qué esos y no otros?, me pregunto dado que ya soy un grandulón que ha vivido casi medio siglo. Lo mismo me pasa con las melodías que silbo en mis caminatas de jubilado vespertino, un puñado de canciones fijas en un loop interminable. Es curioso que no me canse de ellas. Algo así vendría a ser el verdadero amor ¿no? Sigue leyendo «UN RECUERDO»

LA CARTA DE ALICIA

la carta de alicia

No escribo, broto. Ese último beso aún lo siento en la piel. Es raro porque me corté con la cuchilla mientras preparaba la cena y sin embargo seguí recordando el beso que tanto esperé. ¿Por qué habrá sido tan tonto? Llegué a pensar en tropezarme para que tuviera que agarrarme. Martina, pobre Martina, tantas veces puso la oreja… lo peor es la línea gratis del celular. Pobrecita. Costó, pero Juan es así, siempre lo supe. Sigue leyendo «LA CARTA DE ALICIA»

LA PELOTA DE ROLAND

arco

Tendría que haber empezado a las seis, pero la lluvia y la neblina no lo permitieron. Prendí un pucho y levanté el cuello del impermeable buscando el humo de alguna hamburguesería. Los altoparlantes empecinados en mantener silencio. Quisiera decir que éramos al menos un puñado, pero mi alma gélida estaba sola. Diga que uno tiene esta cosa bien metida, porque era una tarde para estar en casa tapado hasta el cuello. Sigue leyendo «LA PELOTA DE ROLAND»

MUJERES

bus escolar

Mujeres es el título de la mejor novela de Bukowski. Ya no imito su estilo, pero de alguna manera me sigue sugiriendo ideas desde la tumba. Si uno va a hablar del sexo opuesto, no hay mejor forma para titular esta crónica. Sigue leyendo «MUJERES»

OTRO POZO

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Muchas cosas me dan vergüenza: llegar a una reunión empezada, levantarme a las diez de la mañana, mis endebles conocimientos de literatura… Me hubiera gustado pasar por esos claustros universitarios de la hermandad de las letras, pero la casa de altos estudios me expulsó tras mi conclusión de que Lolita es una historia de amor. Ese es mi problema, encuentro historias de amor por todos lados, en Rayuela, en Sin Aliento, la primera película de la Nouvelle Vague. Tengo la misma profundidad de análisis que un lápiz aplastado por un camión de Manliba.

Sigue leyendo «OTRO POZO»

SIN TEMOR A LOS SENTIMIENTOS

foto con el viejo

Murió mi padre. Esto sí que va a ser difícil. Pero tengo que hacerlo. No por él, por mí. Necesito sacarme de la cabeza algunos de los tantos recuerdos hermosos que me dejaron cuarenta y cinco años de relación cercana e ininterrumpida. Nadie me quiso y nadie me va a querer tanto como él. Es fuerte saber eso. Pero es así. No me lo decía a cada rato, mucho mejor: lo demostraba en actos. Sigue leyendo «SIN TEMOR A LOS SENTIMIENTOS»

VOS YO NOSOTROS

NOS

No sé por dónde empezar. Quizás me trabo porque quiero hablar de varias cosas a la vez. Nunca había ido a Nueva York, pero desde hacía tiempo tenía ganas. O no tenía la plata, o no tenía con quien ir. Viajar solo después de los 30 años me suena (esto es muy personal) a anécdota que no querré contarle a mis nietos. Ahora bien, si tenés ochenta, está bueno recorrer el país con las excursiones de Pami, aferrado a la vida con uñas y dientes.

Pero yo tengo 44, unas millas acumuladas y una persona encantadora para viajar a la isla de la fantasía. Sigue leyendo «VOS YO NOSOTROS»

LA FINAL

Roma

“…comprendió con alguna amargura que nada podía esperar de aquellos alumnos que aceptaban con pasividad su doctrina y sí de aquellos que arriesgaban, a veces, una contradicción razonable…”

Las ruinas circulares

Jorge Luis Borges

 

LA FINAL

Casi no tengo recuerdos de la final de Italia 90.  Mi mente borró el sin sabor de esa noche aciaga a la que llegamos a los tumbos y con medio equipo suplente. “Ahí lo tenés a Calderón perdiendo otra vez ante la muralla alemana”, me decía uno que estaba sentado a mi lado en la tribuna. Mi familia se había desperdigado en las distintas alas del estadio. No era fácil conseguir entradas. Sigue leyendo «LA FINAL»

LA PASIÓN

piazza-vittorio-Turín

LA PASIÓN

“No hay ejercicio intelectual que no sea finalmente inútil”

Pierre Menard, autor del Quijote

Borges, Jorge Luis

¿Cuándo me enamoré del fútbol?

En el Mundial 90, antes de Alemania, Italia y Yugoslavia vino el partido de octavos contra Brasil. Si la memoria no me falla (pasaron 28 años) se jugó en el estadio de Torino, ciudad a la que llegamos desde Roma después de una larga noche de tren.

El partido era a la tarde, por eso el tiempo dedicado a recorrer pasadizos, museos, monumentos durante la mañana, a pesar de mis reparos. Sigue leyendo «LA PASIÓN»

EL CAÑO

Goyco

El de Italia 90 fue el mejor Mundial que me tocó presenciar. No sólo por las ciudades, los trenes, la pasta, las máquinas (léase autos), el calor napolitano, la cultura romana, la ropa, la elegancia, la modernidad dando sus primeros pasos, sino porque sería el último que viviría bajo el influjo de la pasión y entrega juvenil detrás de esos gladiadores averiados y rústicos que debutarían perdiendo contra Camerún en el partido inaugural.

Lo empecé a sentir días antes en los altoparlantes del colegio gracias a la belleza de la canción “Un Estate Italiana”. La voz áspera de Gianna Nannini me erizaba la piel al cerrar los ojos y rezar para que nos vaya bien como en México, a pesar del mal comienzo. Sigue leyendo «EL CAÑO»

LA FOTO

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Esta crónica llega treinta y dos años tarde, pero como en el año 1986 no se me daba por redactar, lo hago ahora. Además no veo mucho entusiasmo mundialista, vamos a intentar meternos en clima rememorando una anécdota de México 86. Utilizaré la memoria selectiva que ha sabido conservar esta historia, aunque en parte se trate de una desdicha.

Empecemos por señalar que en aquel entonces yo tenía trece años. Una vez arribado a tierra azteca fui directo al estadio a ver el partido de Argentina contra Bulgaria. Ganamos y aseguramos la clasificación a segunda ronda. Bien. Días después me subí a un auto para ir a otro estadio (no recuerdo cuál) a ver un partido de Uruguay contra vaya a saber quién. Lo que sí recuerdo es que llevaba colgada del cuello una vieja cámara de fotos Canon muy buena para la época, pero que carecía de flash. De todas formas eso no me importaba, los partidos se jugaban de día y me interesaba poco y nada sacar fotos que no fueran de fútbol, así que no había inconvenientes para ejercer mi afición a la fotografía mundialista. Sigue leyendo «LA FOTO»

GRACIAS, RENÉ.

futbol

¿Qué puedo decir de René Houseman? ¿Que ayer cuando me enteré se me llenaron los ojos de lágrimas? ¿Pero por qué? Si sólo lo vi tres o cuatro veces. Que fue un gran campeón y un jugador irrepetible lo sabemos todos. A los que deseamos mirar partidos en donde haya algo más que el objetivo de meter la pelota en el arco, debería entristecernos, por una cuestión de nostalgia, al menos. Porque su muerte nos recuerda la desaparición de esa clase de jugadores. Pero yo no sé de fútbol ni soy periodista. Sigue leyendo «GRACIAS, RENÉ.»

VUELTA AL BARRIO

        galletas

     Volver al barrio de la infancia te cachetea con edificios que no esperabas, con vidrios polarizados, bares endemoniados, y también con bancos de plaza donde te sentabas a besar a tu primera novia.

    La nostalgia trepando por cada rincón de tu alma. No hay mejor forma de darte cuenta del paso del tiempo. Los objetos antiguos impresionan más que una panza avanzada, que una papada, o las tetas que te crecen sin que las puedas detener. Sigue leyendo «VUELTA AL BARRIO»

AMORES VIEJOS

ABUELOS

 

Hojeó el álbum familiar sentado en el sillón del cuarto; bebió un sorbo de su amado whisky escocés –no podía faltarle aunque su jubilación fuera escasa– y luego dejó el vaso sobre la mesa. En su falda cayó una foto en blanco y negro que mostraba a dos jóvenes sonrientes. La apiló en la cómoda junto al resto. Sigue leyendo «AMORES VIEJOS»

FIESTA DE DISFRACES

disfraz

 

Nunca me gustaron las fiestas de disfraces. No sé bien porqué, pero si me apuraran un poco diría que detrás de una máscara se pierde la identidad. Un amigo me contó que llegó a pasear en moto con una travesti enmascarada –que había conocido en una fiesta de disfraces– y que recién descubrió su verdadero sexo cuando se quitaron la ropa en el hotel alojamiento.

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