Tips de escritura 2

Este debería ser el tip 0, en realidad. Porque hoy voy a hablar de para qué sirve escribir o, mejor dicho, ¿vale la pena que lo haga?

Más allá de que no me gusta meterme en cuestiones personales, y cada uno hace lo que le plazca (por no decir otra cosa), creo que antes de empezar hay que dedicar un tiempo a pensarlo. Por supuesto, está quien lo hace como una descarga, una necesidad (ya hablaremos de eso al final de este post, porque es muy importante).

Pero antes, quiero hacer referencia al plan, a la organización. Nadie se levanta un día y dice “bueno, hoy voy a escribir una novela”. Nadie. Por eso hablaba en el tip 1 de sentarse una hora por semana para hacer “nada”, jugar con el lápiz, mirar a la gente, escuchar conversaciones. A veces, creemos que con una idea se escribe un cuento, y no es así de sencillo.

La mayoría de las veces, la idea fantástica se consume en dos líneas. Es ahí cuando comienza el trabajo del escritor, el oficio, digamos. ¿Cómo completo el resto?

Un amigo me decía que a la segunda hoja ya había contado todo. Bueno, eso pasa cuando uno se lanza a escribir sin un plan, sin una estructura.

Pero vamos de a poco. La escritura es densa, suele agobiarnos, la única manera de disfrutarla es acotarla lo más que se pueda. De un poema puede salir una novela de 500 páginas, si se maneja el oficio.

Quiero finalizar este post con un poema de Bukowski que seguramente leíste, y  si no, acá lo tienes. Creo que todo aspirante a escritor debería leerlo:

ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
ó clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

 


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