Cerrar

18

buenos-aires-246731__340

Acomodó el portafolio en el asiento del acompañante, el bolso en el baúl, y separó cincuenta pesos para la nafta. Con suma prolijidad controló el nivel de aceite para no manchar los mocasines recién lustrados, y se acomodó la gorra sentado sobre las bolitas chinas del asiento. Llevaba un cortaplumas y una botella de agua en el espacio debajo del pasacasete. Era un día de pleno sol, aunque todavía tenue; los pájaros empezaban a cantar. Puso las llaves en el contacto y rezó. El Sierra hacía años que no cruzaba la General Paz. Por suerte al tercer intento, arrancó.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Volver al principio
A %d blogueros les gusta esto: